Parroquia de San Sebastián - Sevilla

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Formación On-line

Plan de Formación On-line conjunto de la Parroquia de San Sebastián de Sevilla, de la Hermandad de la Paz y de Acción Católica General Sevilla.

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formacionCristiana Presentación del Itinerario de Formación Cristiana 


 



LIBRO 1º. TEMA III. EL HOMBRE ES "CAPAZ DE DIOS"

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EL HOMBRE ES “CAPAZ DE DIOS”: UN SER FINITO CON SED DE INFINITO[1]

En este tema veremos como la Buena Noticia, la revelación de Dios en Jesucristo es una respuesta a las aspiraciones más profundas del ser humano: la busca de plenitud y felicidad.

El hombre encuentra en su camino mucho dolor, motivado a veces por causas biológicas y psicológicas, pero también por la violencia y la injusticia. A lo largo de la historia siempre ha buscado la liberación en sus diversos sentidos: económica, social, política, religiosa, etc. Por su condición humana, distinta a la de los animales, siempre ha querido superarse y ha avanzado a lo largo del tiempo en civilización tecnología, etc. Pero su deseo más radical es el de la felicidad:

         El ser humano es un buscador insaciable de la paz y de la felicidad. Ninguna adquisición de bienes materiales, ninguna situación vital, por satisfactoria que parezca, consigue detener esa búsqueda. Somos peregrinos hacia un destino de plenitud que no encontramos nunca del todo en el mundo[2].

Esta búsqueda de la felicidad es la huella de Dios en nosotros, por eso podemos decir que el hombre es un ser religioso. Aunque rechace a Dios o lo olvide, Él siempre lo seguirá llamando. Por nuestra parte, esta búsqueda nos supone un esfuerzo de la inteligencia y de la voluntad, además del testimonio de otras personas que nos enseñen a buscar a Dios.

Por otra parte, el ser humano puede conocer a Dios a través de la creación.

"Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza

del aire amplio y difuso. Interroga a la belleza del cielo, interroga al orden de las

estrellas, interroga al sol, que con su esplendor aclara el día; interroga a la luna, que

con su claridad modera las tinieblas de la noche. Interroga a las fieras que se mueven

en el agua, que caminan sobre la tierra, que vuelan en el aire: almas que se esconden,

cuerpos que se muestran; visible que se deja guiar, invisible que guía. ¡Interrógales!

Todos te responderán: ¡Míranos: somos bellos! […]Esta belleza mudable ¿quién la ha     creado, sino la Belleza Inmutable?"[3]

 

Además de lo ya señalado, creer en Dios es razonable. La persona y el mundo no tienen en ellos mismos su principio ni su fin. De no haber intervenido Alguien que les diera el ser, el universo y el ser humano, por sí mismos no podrían ser. Podemos llegar al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo y que, como dice santo Tomás, “todos llaman Dios”. Aunque es verdad que nuestra época está marcada por dos posiciones enfrentadas sobre el origen de las cosas: la visión laicista o materialista y la visión religiosa. Los cristianos afirmamos que todo tiene su origen en Dios.[4]

 

Pero Dios no es solamente una idea o un conocimiento para nosotros. Es Alguien con quien podemos mantener una relación personal, dado que Él, infinitamente superior a nosotros, nos ha creado y nos ama.

“El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar”.[5]

 

Pese a lo anteriormente apuntado, el ser humano puede olvidar o rechazar su relación con Dios, pues a veces se dan condiciones culturales, económicas y políticas que obstaculizan seriamente o hacen difícil que la persona preste la debida atención a Dios. Aunque nuestro conocimiento de Él siempre será limitado e imperfecto.

 

Finalmente, dado que Dios se ha dado a nosotros, nuestra forma de acceso a Él es la entrega. Es importante que conozcamos a Dios tal como Él se nos ha revelado en Jesucristo, escuchando la Palabra y con la ayuda de su gracia, pero sin formarnos una idea de Dios que no sea más que una mera proyección de nuestros temores o deseos.

 

Reflexión personal.-

1.- VER: MIRADA CREYENTE.

Según el modo de vivir y lo que manifiestan en lo que hacen y dicen, ¿en qué suelen poner su felicidad las personas de mi propio ambiente o de la sociedad en general?

 

2.- JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud”. Encontramos estas palabras de Jesús en el evangelio  de San Juan, cap. 10, 10b. ¿Cómo vives tú esta verdad?

 

3.- ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

¿Qué puedes hacer para ayudar a los demás, incluso a ti mismo, a descubrir que Dios es el fin de nuestras aspiraciones más profundas?

 

Al igual que en los temas anteriores, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

 


[1] Resumen del Tema III del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

[2] Benedicto XVI, Dios es Amor. 20.

[3] (San Agustín, Sermo CCXLI, 2: PL 38, 1134)

[4] Tema III del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos págs. 110, 111.

[5] Catecismo de la Iglesia Católica, 27.

 

LIBRO 1º .TEMA II

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EL EVANGELIO ES ANUNCIADO, DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN, POR LA IGLESIA

LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN[i]

En este tema analizaremos como la Revelación que Dios hace de sí mismo a través de Jesucristo ha llegado hasta nosotros mediante la Iglesia. También contemplaremos nuestra responsabilidad en la transmisión de esta Revelación.

En el  evangelio de  S. Mateo, cuando Jesús va a ascender junto al Padre después de su resurrección, leemos: “Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todos lo que os he mandado” (Mt 28, 19-20a). Estas palabras las dirige a sus discípulos para que ellos asumieran la tarea evangelizadora. La Revelación debe llegar a todos los seres humanos. Para que puedan cumplir esta misión, les enviará al Espíritu Santo.

Los primeros discípulos y todas las personas que fueron creyendo su mensaje constituyeron la Iglesia, que a lo largo del tiempo y del espacio ha ejercido su tarea evangelizadora, “con su enseñanza, con su vida y su culto”[ii].  Gracias a ella, nosotros hemos recibido la revelación de Dios, la Buena Noticia, es decir, el Evangelio.

En nuestros días, la iglesia es vista por muchos como algo negativo y en muchos medios sólo se sacan a la luz sus defectos, que los tiene, ya que está formada por seres humanos; pero nosotros, los que pertenecemos a ella, debemos dirigirle una mirada agradecida porque ha sido y es la transmisora del mensaje de Jesús. A lo largo de la historia muchos hombres y mujeres han llegado a la santidad gracias a la evangelización de la Iglesia y sus enseñanzas basadas en el Evangelio han contribuido en gran medida al progreso de la humanidad.

Nosotros, los cristianos de hoy, somos también los discípulos del Señor y también Él nos encomienda que transmitamos su Evangelio a todas las gentes. Somos testigos de Jesucristo, aunque de distinta manera de cómo lo fueron los primeros discípulos. ¿Cuál es nuestra misión?

  • Ser testigos de la fe en nuestro entorno, en nuestra familia, en nuestro trabajo, con nuestros amigos.
  • Anunciar el Evangelio con nuestras palabras y con el testimonio de nuestra propia vida.
  • Compartir nuestras alegrías y esperanzas con todos, para que conozcan el amor de Dios y su plan de salvación manifestado en Jesucristo.
  • Bautizar a los que abracen la fe en Jesucristo.
  • Ofrecer el perdón de los pecados y la reconciliación con Dios, para alcanzar el gozo de la vida nueva que Dios nos regala.
  • Vivir nuestro cristianismo en comunidad, en cuyo centro está Cristo, presente y cercano en la Eucaristía.

Nuestra transmisión del Evangelio se basa en la tradición apostólica, ya que Jesús encargó a sus apóstoles esta misión. Ellos llevaron a cabo las primeras predicaciones, después del Maestro y también fijaron los contenidos de estas en los escritos del Nuevo Testamento. Jesús enseñó con sus palabras. Él mismo, con su vida, fue la Palabra de Dios. Envió a sus discípulos y apóstoles a evangelizar a todos los pueblos y fueron los apóstoles, con sus “palabras”, los que cumplieron el encargo del Señor. Por eso, el testimonio de los apóstoles es digno de confianza y de gran aprecio por las generaciones de cristianos sucesivas y así debemos sentirlo también nosotros.

Pablo VI, en la encíclica Evangelii Nuntiandi, nos dice: “Nosotros queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia; una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes” (EN, 14).

Así pues, la iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús y los apóstoles. Ella misma, y por lo tanto todos los que pertenecemos a ella, es enviada por el Señor a evangelizar, comenzando por evangelizarse a sí misma, para conservar su fuerza y poder seguir anunciando es Evangelio, convirtiéndose y renovándose constantemente para ser creíble en el mundo.

Reflexión personal.-

1/ VER: MIRADA CREYENTE.

 ¿Crees que los cristianos de tu entorno son conscientes del bien qué les ha hecho la Iglesia al transmitirle el Evangelio? Razona la respuesta.

2/ JUZGAR: RELEXIÓN CREYENTE.

 ¿Cómo valoras tu actitud personal ante el bien qué has recibido de la Iglesia?

3/ ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

 ¿Qué puedes hacer para que tus amigos y conocidos conozcan mejor el mensaje de la Iglesia?

Al igual que en el tema anterior, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.



[i] Resumen del Tema II del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

[ii]  Itinerario de Formación Cristiana para Adultos. Tomo I, pág86


 

LIBRO 1º.TEMA I. NATURALEZA Y SENTIDO DE LA REVELACIÓN

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TEMA I

ACOGER A DIOS QUE REVELA EN JESUCRISTO SU MISTERIO Y SU PLAN SALVADOR

NATURALEZA Y SENTIDO DE LA REVELACIÓN[i]

 

La primera idea que debe quedarnos clara al comenzar nuestra formación es que es Dios quien, a través de Jesucristo, decide libremente revelarse (decirnos quien es Él) a nosotros. No es el hombre el que toma la iniciativa, es Dios quien nos busca para comunicarse con nosotros, para ofrecernos la salvación y la felicidad.

La segunda idea que debemos tener presente es que debemos afrontar este itinerario formativo con una actitud de búsqueda, aunque llevemos mucho tiempo ya dentro de la Iglesia. Vamos a intentar “alcanzar una fe más evangélica, más centrada en lo esencial del Evangelio de Jesús, y una vida más coherente con nuestra fe, para que seamos presencia de Dios en nuestra sociedad y en nuestro mundo, y así podamos ser fermento de vida, justicia y paz”[ii].

Dios tiene un plan para nosotros que San Pablo expone perfectamente en el himno que aparece al comienzo de la Carta a los Efesios. Analicemos algunas partes de este texto.


3Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Dios,  a través de su Hijo Jesucristo, nos transmite todos los bienes que es lo más profundo de nosotros podemos desear.


4Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

 

Nos ha elegido a cada uno de nosotros, nos tiene en su mente desde siempre y desea que estemos unidos a Él, esto es, que llevemos una vida de santidad. Nuestra condición pecadora no es un obstáculo para que lleguemos a alcanzar la santidad.


5Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos

Dios quiere que toda la humanidad forme con Él una gran familia.


Además de todo esto, se nos ofrece a Sí mismo como don, como regalo, convirtiéndonos en templos del Espíritu Santo.

Pero esta revelación de Dios al hombre no fue repentina, sino que se fue dando paso a paso, poco a poco, para que pudiera ser asimilada mejor.

El primer paso de esta revelación de Dios lo tenemos en la creación, dado que toda obra creada nos dice algo de su autor.

 El segundo paso lo encontramos en el propio corazón de la persona, donde anida un deseo de ir más allá, de buscar un bien, una justicia, una belleza, una felicidad, en resumen, una plenitud que está por encima de él mismo. Este sentimiento se ha dado en todas las generaciones. El ser humano siempre ha buscado un más allá que sólo está en Dios.

Como consecuencia de esa búsqueda van surgiendo las distintas religiones. Dios va preparando poco a poco su revelación definitiva, adaptándola a las distintas etapas de maduración de la humanidad.

Entre todos los pueblos, Dios elige a Israel para ir concretando su revelación. Hace una alianza con este pueblo, el cual a veces cae en errores; pero Dios siempre se mantiene fiel con él y quiere que transmita al resto de los pueblos que Él es el verdadero Dios. Esta parte de la revelación la encontramos en el Antiguo Testamento.

Finalmente, se nos reveló definitivamente en Jesucristo, nacido en el seno del pueblo judío, pero enviado por el Padre a toda la humanidad (Nuevo Testamento). En nuestro camino de formación iremos descubriendo que “Jesús crucificado y resucitado es nuestra mejor esperanza, que Dios no tenía ni tiene nada mejor que ofrecernos, porque en Jesucristo, su Hijo amado, se nos estuvo dando a Sí mismo”.[iii]

 

Reflexión personal.-

1/ VER: MIRADA CREYENTE.

 ¿Qué obstáculos crees que se dan en nuestra sociedad actual para que atendamos a la llamada que Dios nos dirige a cada uno?

2/ JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE.

 ¿Crees que abrir las puertas a ese Dios que nos busca –como hemos visto en el himno de la Carta a los Efesios—puede implicar un cambio en nuestra vida? (No digas sólo sí o no, razona la respuesta).

3/ ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

¿Cómo puedo responder a este Dios que me buscaba incluso antes de nacer y que me envía a su Hijo Jesucristo para que me enseñe quién es Él? (Piensa en actos concretos de tu vida diaria, cosas sencillas que puedas cumplir).

Sería bueno, que al terminar esta reflexión le dijeras a Dios con sencillez lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

 



[i]  Resumen del Tema I del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

[ii]  Itinerario de Formación Cristiana para Adultos. Tomo I, pág. 67

[iii]  Ob. Cit. Pág. 75

 

Presentación Itinerario de Formación Cristiana

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA 

SER CRISTIANO EN EL CORAZÓN DEL MUNDO


Dirigido por: Don Elías Yanes Álvarez. Arzobispo Emérito de Zaragoza



Importante:


  • Los temas que se presentan son resúmenes de los originales para adecuarlos a esta manera on-line de recibir la formación.
  • Todas las dudas o preguntas que puedan originarse al reflexionar los temas se pueden consultar en el correo que se indica
  • Las citas que se dan pueden consultarse en internet, las más usuales son: La Biblia, el Catecismo de la Iglesia Católica y Documentos del Concilio Vaticano II.
  • A partir del primer tema la periodicidad de los mismos será quincenal.


Resumen de la carta al iniciar el camino


Hermanos: Los cristianos hemos recibido el Espíritu de Jesucristo en el Bautismo que nos revela la paternidad universal de Dios, por ello me permito llamaros ahora con verdad hermanos.

Os disponéis a iniciar un camino en la Iglesia. Un camino no sólo de adquisición de nuevos conocimientos, de reflexión, de diálogo sincero, sino también un camino vital, porque conocer a Jesucristo lo cambia todo.

Jesús es la buena noticia de Dios que llama a la puerta de todo hombre, de toda mujer.

Tú has tenido la suerte de oír esta llamada y te dispones a dejarle entrar en tu existencia. Se trata de tu vida de tu propia aventura personal, de su sentido, de su destino es decir: el itinerario de la catequesis cristiana afecta a lo más importante que tienes en las manos: tu vida, la única que tienes que no quieres que nadie la estropee, la maneje, la usurpe, la destruya.

¡No tengas miedo¡ Jesús ha dicho (J.14,5) También dice < soy la luz del Mundo: el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida>>(J.8,12)

El Concilio define con precisión en que debe consistir la formación: < dogmas y preceptos, sino una formación de la vida cristiana, en la que los discípulos se unen con Cristo, su Maestro>>(cf.A.G.14)


La 1ª etapa que vamos a comenzar consta de dos partes


  • "Acoger a Dios que revela su misterio en Jesucristo: La Palabra de Dios."
  • "Nuestra fe, la fe de la Iglesia: La síntesis de la fe."


Empezamos considerando el plan de Dios para con la humanidad, que permanecía velado hasta que Dios decidió darlo a conocer, revelado por medio de Jesucristo. Toda la fe cristiana se concentra aquí.

 


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