Parroquia de San Sebastián - Sevilla

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LIBRO 2ºA. TEMA X (1ª parte)

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ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

Textos Bíblicos:  Gen 25,29-34; Ex 14,3-24, 11; Dt 4,20; Dt 7,6; Dt 14,2; Dt 26,18; Ap 1,6; 5,10; 1 Pe 2, 9; Ti 2, 14.

Concilio y Catecismo: DV 3, 14; CCE 62-64; 72; 204-205; 208.

Dios forma a su pueblo y hace alianza con él. (Éxodo. Moisés):

En el tema anterior, al identificarnos con Abrahán  nos hemos sentido movidos a salir de nosotros mismos  como respuesta a la llamada de Dios. Ahora vamos a fijarnos en el modo de actuar de Dios para revelarnos su ser y mostrarnos su Amor.

Israel es el pueblo sacerdotal de Dios, es el pueblo de aquellos a quien Dios habló primero.

Dios propone a Israel ser su propiedad personal lo ha elegido y lo ha amado sin merito alguno de su parte y le hará caer en la cuenta que su amor se extiende a toda la humanidad.

La historia del pueblo de Israel se fundamenta entre un Dios que lleva adelante sus promesas y unas familias conscientes de esta herencia.

La línea de las promesas sigue desde Abrahán, por Isaac, y llega a Jacob que es el gran artífice del nuevo pueblo.

José es el último hijo de Jacob y muy querido por el, pero victima de la envidia de sus hermanos es vendido como esclavo y llevado a Egipto. Acusado injustamente  y encarcelado  se acaba ganando la confianza del faraón, quien lo eleva  a la mas alta dignidad, y desde ese puesto puede ayudar a su familia, que pasaba hambre y fue a Egipto a comprar grano. Finalmente José les invita a venir y vivir en Egipto. Después de la muerte de José los israelitas permanecieron  en Egipto y  debido a  su rápido crecimiento suscitaron  la persecución y la opresión del  faraón.

La opresión en Egipto: (Ex 3,7):

La opresión de los Israelitas en Egipto, se ha convertido en paradigma de todas las opresiones a lo largo de la historia. Ahora bien, el pueblo de Israel no esta solo, ni abandonado a su suerte, ni carece de una referencia donde apoyarse. El hilo conductor son las promesas: Dios se acuerda de la alianza que estableció con sus antepasados y estos le gritan suplicando que intervenga. El Dios creador, es un Dios que se compromete con el ser humano.

Moisés, intercesor, liberador, guía y legislador:

Moisés es el hombre elegido por Dios para sacar a su pueblo de Egipto. Siendo de origen hebreo, educado en la corte del faraón, se solidariza con su pueblo defendiéndolo.

Dios llama a Moisés por su nombre y este se convierte en el paradigma de toda experiencia de vocación, en la que se contempla la llamada y la respuesta del que quiere servir sin  condiciones al Plan de Dios.

Moisés  será el guía que conduzca    al pueblo por  el desierto y éste se transformará en  lugar de encuentro con Dios, en la tierra sin ídolos, donde el pueblo y su Señor se entregan el uno al otro sin tapujos; pero el desierto es el lugar de la prueba, del hambre, de la sed. El desierto es el lugar de la tentación de buscar el favor del becerro de oro y de la murmuración contra Dios.

En el libro del Éxodo se puede advertir  una dinámica interna que va desde la esclavitud al servicio: En la primera  parte,  el pueblo sometido a dura esclavitud; Dios interviene, lo libera y le invita a entrar  en una alianza que incluye el servicio libre y piadoso a él.  Todo esto contando siempre con  la participación del ser humano.

Dios no le evita al ser humano la entrega sacrificada, el trabajo, la inventiva y el esfuerzo, respetando, eso si, absolutamente su libertad.

Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

: Mirada creyente:

  • Dios nos llama, hace Alianza con nosotros y nos muestra su Amor y nos quiere formando una familia de hijos y hermanos. ¿Soy individualista en mis relaciones con Dios?

: Reflexión creyente:

  • A la vista de la Alianza de Dios con su pueblo ¿Qué actitudes requiere de nosotros  la vida comunitaria parroquial?

: Compromiso creyente:

  • Nuestra  vocación cristiana tiene un punto de arranque ineludible: la llamada de Dios a cada uno de nosotros, esto es, nuestra vocación. Y tiene también  una dimensión comunitaria (nosotros) porque tenemos el mismo Padre.

Propuesta de compromiso: reflexionar sobre mi actitud comunitaria, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

 

 

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